10 ene. 2011

LA LEYENDA




LA LEYENDA DE CACOY CAÑETE
Por Narrie Babao.

Eran los años 50´s, cuando escuche por primera vez el nombre de CACOY CAÑETE, la mayoría de la gente que lo mencionaba eran hombres y lo hacían con mucho respeto y admiración. Yo era un muchacho y me encontraba con mi madre visitando su pueblo natal, Dalaguete, Cebu, en esa época vivíamos en la ciudad de Davao. En el mes de febrero íbamos a Dalaguete para acudir a la fiesta del pueblo y a veces íbamos a la fiesta del santo Niño en Cebu.
Para ir a Cebu era necesario tomar un pequeño barco y después hacer un viaje en autobús, fue en este viaje, estando en el autobús, cuando escuche a varios hombres hablando de unas peleas, en especial de una de Cacoy Cañete y hablan del Club Doce Pares.
En Cebu y en las islas cercanas, se tenía a Dalaguete como un sinónimo de Balaraw (espada en visayan), y no había una sopla fiesta en la que no se generara una pelea a muerte, incluso los habitantes de Dalaguete, pensaban que el santo patrono San Guillermo, lo veía y aceptaba como un sacrificio humano.
La palabra BONO, significa muerte o asesinato de una persona en una pelea con cuchillos, y era muy común que estas situaciones sucedieran en las fiestas cuando la gente ya había tomado bastante alcohol en forma de un vino de coco llamado TUBA.
La mayoría de los muertos en estas fiestas eran extranjeros, gente extraña que estaba en el lugar incorrecto en el momento incorrecto, la forma en que se llamaba a estas “muertes al azar” era PAREGLA.





Cuando mi padre, Buenaventura Babao nos acompañaba a las fiestas, me sorprendia como tenia una actitud imperturbable ante la gente que estaba en la fiesta, en especial los borrachos, aunque se había casado con una mujer de Dalaguete, mi padre era considerado un extranjero o un extraño, por haber nacido en Batabngas, donde aprendió arnis de mano, además yo sabía que siempre, escondida en sus ropas llevaba una navaja balisong y un revolver .38. Otro de los factores que contribuían a la tranquilidad de mi padre es que el jefe de la policía de Carcar, era un pariente lejano, y en dado caso, podría pedirle apoyo, y el capitán de policía Cipriano Babao era el jefe de la policía de Cebu, asi que si las cosas se ponían muy mal, mi padre sabia a quien recurrir.
En la ciudad de Dalaguete había muy pocos eskrimadores o peleadores con cuchillo y bastón reconocidos, el nombre que siempre resaltaba era el de Vicente “inting” Carin de la villa de Cawayan, en Dalaguete, quien había sido oficial de policía en Cebu, y se sabía que había matado a varios hombres.
La pregunta que siempre se escuchaba en estas fiestas era “quien será mejor peleador, Vicente Carin, o Cacoy Cañete?”





En 1963 tenía 18 años y mi padre empezó a enseñarme sus sistema de arnis, el arnis de Batangas, para esas fechas ya vivíamos en la ciudad de Naga, donde conocí a mi esposa Zena, en esa época empecé mi entrenamiento en Karate, donde más tarde obtuve el grado de cinta negra de manos de mi maestro Jimmy Galez. Cuando regrese a Dalaguete en 1967, el padre de la iglesia me pidió que enseñara Karate a los muchachos que acudían a la iglesia, a mi regreso al a cuidad de naga, pasé frente a una escuela que tenía el título de DOCE PARES ESKRIMA e inmediatamente lo relacione con Cacoy Cañete.
En 1968 me enliste en la naval de Estados Unidos y tuve contacto con muchas artes marciales en California, y fue hasta 1981 cuando por fin conocí a la leyenda en persona, conocí a Cacoy Cañete. Al Concepción, de sacramente menciono que GM Cacoy Cañete iría a estados Unidos a dar unos seminarios y a introducir el sistema de Doce Pares. Un día me llamo mi compadre, dan Inosantos para decirme que Cacoy Cañete daría un seminario en la vieja academia de kali Filipino en Torrence California. Este seminario me abrió los ojos de la rapidez del sistema de Cacoy Cañete, comparándolo con otros sistemas que había aprendido, además de ser increíble verlo pelear en la distancia corta. A partir de ese momento, GM Cacoy Cañete, fue como mi padre que había fallecido 7 años antes.
En 1984 conocí a los otros hermanos cañete al ir al headquarter en Cebu, entrene látigo con Momoy Cañete, Manong Momoy comento tiempo después que las únicas 2 personas que habíamos logrado controlar los movimientos de látigo en 1 solo día éramos Richard Bustillos y yo.
En las noches iba con Cacoy a cenar a algún restaurante, donde hablábamos de Eskrima y siempre decía su lista interminable de chistes, en esa época no había escrito ningún libro, así que yo me enteré de primera mano de todos los combates en que venció a sus oponentes, nos quedábamos hasta pasada la media noche y la gente del restaurante nos veía con miedo de pedir que dejáramos el lugar.
Cacoy Cañete se adelanto muchos años a los pensamientos de bruce lee, él pensaba que lo que había funcionado años atrás y era tradicional, no siempre funcionaria en estos tiempos, por eso, muchos de sus seguidores por todo el mundo siempre esperábamos las nuevas técnicas que Cacoy Cañete podría mostrarnos.
Fueron muchas las palabras llenas de sabiduría que me fue dando poco a poco. Siempre he estado alerta, viendo si alguna vez repite las mismas técnicas en sus seminarios, todo lo que en forma personal he aprendido de él, sigue siendo vigente, practico y real y son cosas que jamás divulgare.





En mi vista a Filipinas en 1984 conocí al maestro Inting Carin, quien actualmente es compadre de Cacoy Cañete y me comento que nunca peleó contra Cacoy Cañete, un día rentamos un auto y los 3 fuimos en viaje sentimental a Dalaguete y ahí conocí la historia de otro eskrimador de Dalaguete, el cual un día reto a GM Cacoy, cuando llegó el momento del duelo, este maestro se retiró y mejor le pidió a GM Cacoy que se fueran juntos a tomar tuba, aunque a cacoy nunca le ha gustado tomar alcohol.
El sobrino de GM Cacoy, Dioni cañete escucho de mi visita y nos invito a un bar en la bahía, todos, menos GM Cacoy estuvimos bebiendo, había una persona tocando el piano, quien tenía un show que precedió al karaoke, el tocaba una canción y la gente se paraba y cantaba, en un momento le pidieron a Cacoy que cantara, quien sin dudarlo se paró a cantar diciendo
“SI NO TENGO MIEDO A PELEAR, MENOS LO TENDRE A CANTAR”.

Espero que hayan disfruatdo este escrito de GM Narrie Babao, otra leyenda viviente del kali eskrima.

Maraming Salamat.
Lalo Palomares

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